lunes, 28 de septiembre de 2015

¿Por qué construir con Passivhaus?

¿Por qué construir con Passivhaus?  
A menudo me han hecho esta misma pregunta…
Si en muchas partes de España el clima es menos extremo, ¿por qué debemos usar un estándar pensado para Centroeuropa?

Si tuviese que responder en pocas palabras daría tres razones fundamentales:
Porque Passivhaus es un estándar muy riguroso de confort para el usuario y porque las casa pasivas están diseñadas con una gran calidad constructiva para que sean energéticamente muy eficientes.

Y estas tres razones principales (confort, calidad y eficiencia) son objetivos independientes de la localización geográfica y se pueden alcanzar de formas diferentes, pero creo que el estándar Passivhaus se adapta a las condiciones de cada lugar y es la manera más lógica e idónea para conseguirlo, pero vamos a tratar de explicarlo un poco más detalladamente…


Cuando hablamos de un alto grado de confort en una vivienda hablamos de tres conceptos fundamentales para lograrlo: viviendas libres de corrientes de aire, sin puntos fríos y con una gran calidad del aire interior.
En la construcción tradicional existen numerosas juntas, y encuentros mal sellados que generan fugas, corrientes de aire y que crean diferencias de temperatura entre zonas lo que provoca sensación de disconfort en los usuarios. Un caso muy típico de esto que comentamos son las uniones entre las ventanas (o las cajas de la persiana) con la fachada o incluso las propias ventanas que muchas veces no son completamente estancas al paso del aire. La solución tradicional ha sido colocar los radiadores bajo las ventanas confiando en que, en invierno y mediante el progresivo aumento de temperatura, sean capaces de corregir las molestias que generan las corrientes de aire frío y la baja temperatura en esas zonas debido a las fugas e infiltraciones. Una Casa Pasiva garantiza una estanqueidad al aire muy elevada de toda la envolvente (fachadas y ventanas) lo que se traduce en ambientes sin corrientes de aire.

En la construcción tradicional existen dos zonas especialmente conflictivas que pueden generar la aparición de puntos fríos: una mala carpintería es, a menudo, un lugar con la temperatura sensiblemente más baja que la del resto de su entorno ( o punto frío) y acaba actuando como radiador inverso (bajando la temperatura interior por efecto de  radiación) y en último caso genera condensaciones superficiales por diferencia de temperatura entre la superficie del vidrio (o el marco) y el ambiente interior.
Otras zonas conflictivas son los puentes térmicos que, por diferencia de temperatura, provocan puntos fríos en la envolvente (paredes, suelos o techos) y pueden llegar a producir mohos y humedades que son muy peligrosos tanto para la salud de los habitantes como para los propios materiales de construcción (las patologías constructivas acortan la vida útil de la vivienda y generan gastos añadidos).
Passivhaus implica una construcción sin puentes térmicos (o muy limitados) y donde la diferencia entre la temperatura interior y la temperatura superficial de cualquier punto no supere los 3ªC de temperatura eliminando la posibilidad de aparición de mohos o de condensaciones y generando un ambiente estable y saludable con mínimas variaciones de temperatura.

En cuanto a la calidad del aire interior, la construcción tradicional utiliza la ventilación natural realizada por el usuario y, en las viviendas más recientes, una ventilación mecánica o híbrida a través de aireadores y bocas de extracción. Estos sistemas, tal y como están planteados, provocan graves inconvenientes, por un lado la ventilación natural (o manual) a menudo es insuficiente para garantizar un aire interior de calidad y ambos sistemas son muy poco eficientes al lanzar al exterior el aire tratado (caliente o fresco según la época del año) con la consiguiente pérdida de energía.
Las Casas Pasivas a través de la Ventilación mecánica controlada (VMC) y el recuperador de calor (mecanismo que cede la energía del aire que sale al aire fresco de renovación) mantienen un aporte continuo de aire fresco exterior sin malgastar la energía necesaria para calentarlo o enfriarlo según el caso,  garantizando niveles aceptables de CO2 y compuestos volátiles que se han demostrado como agentes muy perjudiciales para la salud de las personas.

Para lograr todo este grado de confort, hace falta una exigente planificación en la fase de diseño, un elevado rigor constructivo y una buena calidad tanto de los materiales como de su puesta en obra, por lo que construir siguiendo los principios de Passivhaus es una buena forma de garantizar un control de calidad muy exigente ya que si no lo hacemos así no llegaremos a los exigentes requerimientos mínimos que nos pide el estándar.

Hasta aquí hemos hablado del confort de los usuarios y de la calidad de la construcción, pero una de las características fundamentales de las Casas Pasivas es su voluntad de alta eficiencia energética, que sobrepasa generosamente los requerimientos de la normativa aplicable (CTE) llegando a consumos energéticos muy reducidos (hasta un 75% menos de consumo que viviendas construidas hace menos de 10 años) y se engloba en los llamados Edificios de Energía casi nula (EECN o nZEB) que serán el estándar europeo dentro de pocos años (Directiva Europea 2010/31/UE). Este último punto hace que, para muchos usuarios, sea un factor decisivo a la hora de apostar por Passivhaus, un estándar que usa radicalmente menos energía mediante el empleo de una envolvente muy bien aislada, un alto grado de estanqueidad al aire, la ausencia de puentes térmicos y el uso de estrategias pasivas para lograr una captación solar que hace prácticamente innecesario el aporte de energía suplementaria (y que en caso de ser necesaria puede ser obtenida de fuentes renovables).

Por lo que, cuando me preguntan, siempre me acuerdo de las tres razones principales: para vivir a gusto y en un ambiente de calidad, para asegurarme una buena construcción y para ser responsable con mi entorno, ahorrando en mi hipoteca energética.

¿Sólo para viviendas?

El estándar Passivhaus no se aplica sólo en viviendas sino que extiende sus prescripciones a cualquier edificio de nueva construcción, e incluso a la rehabilitación de edificios (sean o no viviendas) mediante el certificado EnerPHit, cuyos requisitos son un poco menos exigentes para facilitar la transformación del edificio existente en un nuevo edificio de consumo casi nulo.


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