¿Por
qué construir con Passivhaus?
A menudo me han hecho esta
misma pregunta…
Si en muchas partes de
España el clima es menos extremo, ¿por qué debemos usar un estándar pensado
para Centroeuropa?
Si tuviese que responder en
pocas palabras daría tres razones fundamentales:
Porque Passivhaus es un
estándar muy riguroso de confort para el
usuario y porque las casa pasivas están diseñadas con una gran calidad constructiva para que sean energéticamente muy eficientes.
Y estas tres razones
principales (confort, calidad y eficiencia) son objetivos independientes de la
localización geográfica y se pueden alcanzar de formas diferentes, pero creo
que el estándar Passivhaus se adapta a las condiciones de cada lugar y es la
manera más lógica e idónea para conseguirlo, pero vamos a tratar de explicarlo
un poco más detalladamente…
Cuando hablamos de un alto
grado de confort en una vivienda
hablamos de tres conceptos fundamentales para lograrlo: viviendas libres de
corrientes de aire, sin puntos fríos y con una gran calidad del aire interior.
En la construcción
tradicional existen numerosas juntas, y encuentros mal sellados que generan fugas,
corrientes de aire y que crean diferencias de temperatura entre zonas lo que
provoca sensación de disconfort en los usuarios. Un caso muy típico de esto que
comentamos son las uniones entre las ventanas (o las cajas de la persiana) con
la fachada o incluso las propias ventanas que muchas veces no son completamente
estancas al paso del aire. La solución tradicional ha sido colocar los
radiadores bajo las ventanas confiando en que, en invierno y mediante el progresivo
aumento de temperatura, sean capaces de corregir las molestias que generan las
corrientes de aire frío y la baja temperatura en esas zonas debido a las fugas
e infiltraciones. Una Casa Pasiva garantiza una estanqueidad al aire muy
elevada de toda la envolvente (fachadas y ventanas) lo que se traduce en
ambientes sin corrientes de aire.
En la construcción
tradicional existen dos zonas especialmente conflictivas que pueden generar la
aparición de puntos fríos: una mala carpintería es, a menudo, un lugar con la
temperatura sensiblemente más baja que la del resto de su entorno ( o punto
frío) y acaba actuando como radiador inverso (bajando la temperatura interior
por efecto de radiación) y en último
caso genera condensaciones superficiales por diferencia de temperatura entre la
superficie del vidrio (o el marco) y el ambiente interior.
Otras zonas conflictivas
son los puentes térmicos que, por diferencia de temperatura, provocan puntos
fríos en la envolvente (paredes, suelos o techos) y pueden llegar a producir
mohos y humedades que son muy peligrosos tanto para la salud de los habitantes
como para los propios materiales de construcción (las patologías constructivas
acortan la vida útil de la vivienda y generan gastos añadidos).
Passivhaus implica una
construcción sin puentes térmicos (o muy limitados) y donde la diferencia entre
la temperatura interior y la temperatura superficial de cualquier punto no
supere los 3ªC de temperatura eliminando la posibilidad de aparición de mohos o
de condensaciones y generando un ambiente estable y saludable con mínimas
variaciones de temperatura.
En cuanto a la calidad del
aire interior, la construcción tradicional utiliza la ventilación natural
realizada por el usuario y, en las viviendas más recientes, una ventilación mecánica
o híbrida a través de aireadores y bocas de extracción. Estos sistemas, tal y
como están planteados, provocan graves inconvenientes, por un lado la
ventilación natural (o manual) a menudo es insuficiente para garantizar un aire
interior de calidad y ambos sistemas son muy poco eficientes al lanzar al
exterior el aire tratado (caliente o fresco según la época del año) con la
consiguiente pérdida de energía.
Las Casas Pasivas a través
de la Ventilación mecánica controlada (VMC) y el recuperador de calor (mecanismo
que cede la energía del aire que sale al aire fresco de renovación) mantienen
un aporte continuo de aire fresco exterior sin malgastar la energía necesaria
para calentarlo o enfriarlo según el caso, garantizando niveles aceptables de CO2 y
compuestos volátiles que se han demostrado como agentes muy perjudiciales para
la salud de las personas.
Para lograr todo este grado
de confort, hace falta una exigente planificación en la fase de diseño, un elevado
rigor constructivo y una buena calidad tanto de los materiales como de su
puesta en obra, por lo que construir siguiendo los principios de Passivhaus es
una buena forma de garantizar un control de calidad muy exigente ya que si no
lo hacemos así no llegaremos a los exigentes requerimientos mínimos que nos
pide el estándar.
Hasta aquí hemos hablado
del confort de los usuarios y de la calidad de la construcción, pero una de las características fundamentales de
las Casas Pasivas es su voluntad de alta eficiencia energética, que
sobrepasa generosamente los requerimientos de la normativa aplicable (CTE)
llegando a consumos energéticos muy reducidos (hasta un 75% menos de consumo
que viviendas construidas hace menos de 10 años) y se engloba en los llamados
Edificios de Energía casi nula (EECN o nZEB) que serán el estándar europeo
dentro de pocos años (Directiva Europea 2010/31/UE). Este último punto hace que,
para muchos usuarios, sea un factor decisivo a la hora de apostar por Passivhaus, un estándar que usa
radicalmente menos energía mediante el empleo de una envolvente muy bien
aislada, un alto grado de estanqueidad al aire, la ausencia de puentes térmicos
y el uso de estrategias pasivas para lograr una captación solar que hace
prácticamente innecesario el aporte de energía suplementaria (y que en caso de
ser necesaria puede ser obtenida de fuentes renovables).
Por lo que, cuando me preguntan,
siempre me acuerdo de las tres razones principales: para vivir a gusto y en un
ambiente de calidad, para asegurarme una buena construcción y para ser
responsable con mi entorno, ahorrando en mi hipoteca energética.
¿Sólo
para viviendas?
El estándar Passivhaus no
se aplica sólo en viviendas sino que extiende sus prescripciones a cualquier edificio de nueva construcción, e
incluso a la rehabilitación de edificios (sean o no viviendas) mediante el certificado EnerPHit, cuyos requisitos
son un poco menos exigentes para facilitar la transformación del edificio
existente en un nuevo edificio de consumo casi nulo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
* Este artículo ha sido escrito con carácter divulgativo y sin ningún tipo de ánimo de lucro. Así que, si te apetece compartirlo en cualquier otro medio, estaremos encantados de que lo hagas siempre y cuando cites el lugar donde lo has encontrado.
See more at: http://grandaestudio-passivhaus.blogspot.com.es/